Granitos de arena

Hacía mucho tiempo que el viento se separó del espacio estelar y se fue a vivir a la Tierra, que por ser un planeta que tenía atmosfera se sentía protegido y como en casa. El viento por haber conocido otros mundos los niños cuando jugaban al aire libre solían sentirse tan felices que se podían comunicar con el Antiguo Viento Viajero.

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–              ¡Hola viento! – decía un niño, el más preguntón, que estaba junto a otros cuatro niños que lo seguían admirados y sonrientes.

–              Hola niños, ¿qué les trae por aquí hoy? –les preguntó el viento contento de verlos.

–              Hemos salido a jugar pelota y ahora estamos descansando después de un buen partido. –respondió el más bajito.

–              ¡Ha! entonces ustedes juegan con esa pelota. –Y al señalarla ésta fue echada a rodar en medio de una ráfaga de viento.

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–              ¡He! ten cuidado viento, no vaya a ser que perdamos nuestra pelota –dijo el más listo

–              Tranquilo yo solo quería hacerla dar vueltas como lo hacen todos los planetas de vuestro sistema solar. – les repuso feliz

Entonces la más sonriente del grupo le preguntó: -¿tú también has girado alrededor del sistema solar Viento Viajero?

–              Sí, lo he hecho, pero eso fue hace muchísimo tiempo, antes de venirme a  vivir aquí a la Tierra. – repuso el Viento con nostalgia.

–              ¿Entonces tú también extrañas a tu familia? – se atrevió a hablar la más observadora.

–              La verdad es que sí, extraño jugar pelota con los planetas, antiguamente entre un viento estelar y otro nos reuníamos y jugábamos a mover los planetas de una órbita a otra. – Afirmó el Viento contento con sus recuerdos.

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–              Entonces ¿Por qué decidiste venir a vivir a la Tierra? – le preguntó el más preguntón.

–              Buena pregunta me has hecho, es que recuerdo que tenía un espacio tan grande allá afuera en el espacio estelar, que nunca terminaba de llegar a ningún sitio. – respondió el Viento

–              ¡Claro! –exclamó el más listo, es que tú Viento, no debías saber que el espacio estelar es infinito.

–              Es verdad, no lo sabía, cuando me enteré de lo infinito que era, es cuando decidí vivir en un planeta. – afirmó el Viento.

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–              Y ¿por qué escogiste algo más pequeño como un planeta que no es tan grande como el infinito? – preguntó asombrado el más bajito.

–              Porque yo quería un hogar donde el tamaño no sea lo más importante, sino que quería encontrar granitos de arena con quien conversar y jugar pelota.

Entonces la más observadora exclamó-  ¡Somos nosotros tus granitos de arena verdad!-

–              Sí, por eso desde que llegué a la Tierra y en un espacio en donde los niños juegan al aire libre, yo me les uno y también juego con ellos.

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Fue cuando con una sonrisa de oreja a oreja la más sonriente propuso al Viento y a sus amigos:- ¡Vamos pues, que esperamos! Todos somos granitos de arena juguemos con el Viento al aire libre.-

Autora del cuento: Pilar Coelloh

Pintora: Ana Hortoneda

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